OÍD LA VOZ DE JESÚS
Hebreos
12: 25.
Jesús nos habla todavía desde los
evangelios… ¡Qué privilegio es oír su voz con tales mensajes! pero ¡Qué pecado
tan cruel es rehusar escuchar a Jesús!
A. HAY NECESIDAD DE ESTA
EXHORTACIÓN POR MUCHAS RAZONES:
1. La excelencia de la Palabra
reclama atención obediente.
2. La prontitud por parte de
Satanás para impedirnos recibir la Palabra divina.
3. Nuestra propia mala disposición
a recibir lo santo, el mensaje celestial.
4. algunos lo han rechazado ya
por mucho tiempo…
B. HAY MUCHAS MANERAS DE RECHAZAR
AL QUE HABLA:
1. No escuchándole. Actuando con
irreverencia y apatía a la lectura de la Biblia y la predicación.
2. Rehusando creer. Creyendo
intelectualmente, pero no con el corazón. Ofendiéndonos, enojándonos contra el
Evangelio, despreciando su lenguaje sencillo; oponiéndonos a la honesta
reprensión personal de los hermanos que desean nuestro bien.
C. LAS CAUSAS DE ESTE REPUDIO.
1. Pretensión de propia
sabiduría, demasiado orgullo para escuchar la voz del Señor.
2. Odio a la santidad y a todo lo
que es bueno.
3. Temor del mundo, escuchando
sus amenazas, ofertas o halagos que nos impiden y hacen temer de hacer lo
recto. La pereza que exclama: «Mañana», pero significa: Nunca.
D. LA RUINA QUE NOS AMENAZA SI
RECHAZAMOS A CRISTO.
Aquellos a quienes Moisés habló
desde la tierra y no escucharon, no pudieron escapar.
Recordemos su ruina y aprendamos
que igual y segura destrucción ocurrirá a todos los que rechazan a Cristo:
Faraón y los egipcios. Los murmuradores que murieron en el desierto: Coré,
Datan y Abirán.
Conclusión. Veamos algunos que
perecieron en el período de la iglesia: Judas, Ananías y Safira, etc.
Veamos cómo perecerán los que
permanecen en el mundo y rehúsan dejarlo para unirse al rebaño de Cristo. No
escaparon por aniquilación, ni mediante el purgatorio. Hemos hecho con la
Palabra de Dios como si entrara por un oído y saliera por el otro; pero debemos
recordar que la palabra que hemos oído y no hemos cumplido es la que nos
juzgará en el último día.
Recordemos la parábola del rico y Lázaro…

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